Cómo me hice periodista deportivo (III)

Aquí acaba la trilogía de cómo me hice periodista deportivo (III) y así llegué a trabajar en la Cadena SER.

Estaba yo trabajando en Diario 16 y me llaman de la Cadena SER para decirme que me vaya a trabajar a la radio y voy yo y con dos narices les digo que no, que no me voy, que me quedo en Diario 16 porque estamos en agosto y ya me han dicho que en enero me van renovar y ahora te preguntarás y si le dijiste que no a la Cadena SER cómo es que ahora estás trabajando en la SER.

Te voy a contar por qué al final acabé haciendo radio en el sitio en el que siempre había soñado y cómo me hice periodista deportivo en la radio.

El sueño de mi vida siempre fue trabajar en la Cadena SER, pero lo que nunca imaginé es que la entrevista para entrar en la SER iba a ser la entrevista de trabajo más fácil que he tenido en toda mi vida.  Y eso que cuando me llamaron para fichar por la Cadena SER les dije que no, que me quedaba en Diario 16. ¿Quieres saber por qué al final si fiché por la SER?

🚀🚀🚀 Cómo me hice periodista deportivo (III)

Recuerda que al final narré el partidazo en el Vicente Calderón a pesar de la parálisis facial. Esa grabación se la pasamos al Atlético de Madrid para que nos escuchara. ¡Y tras escucharla, nos tocó la lotería! Concretamente nos tocó el premio gordo. 

El Atlético de Madrid nos dio dos acreditaciones de temporada para narrar todos los partidos de la temporada 1998 / 1999 que el Atlético de Madrid jugara en el estadio Vicente Calderón. Hicimos la Temporada entera en Primera. Con el pack completo. Entrenamientos semanales y partidos en casa los domingos. 

Empezaba mi último año de carrera y ¡alucina! yo ya era periodista deportivo. A pesar de que todavía no había cobrado ni un duro por serlo. Pero yo era ya periodista deportivo, no por lo que estaba aprendiendo en la carrera ni en la Facultad, sino por lo que vivía cada día en primera persona cubriendo la actualidad del Atlético en el Cerro del Espino y en el Calderón y narrando hasta tres partidos por fin de semana. Así es cómo me hice periodista deportivo de verdad.

Esa temporada narrábamos desde el campo los partidos del Atlético de Madrid, del Rayo, del Atlético B , del Castilla y del Fortuna. 

 

 

Estábamos narrando en todas las categorías del fútbol español e íbamos a los partidos del Leganés B y a los de Estudiantes y Fuenlabrada. ¡Y todo con sólo cinco personas! Éramos Radio Fortuna. Una radio de barrio. Cinco estudiantes que trabajábamos y echábamos horas como si fuésemos profesionales. Sin cobrar. 

Estaba la ilusión, la motivación y las ganas. Y la unión entre nosotros. Porque salíamos juntos, currábamos juntos. Y aunque estábamos en distintas clases íbamos a la Facultad juntos (cuando íbamos a clase, claro). La temporada 1998/99 fue mi mejor curso como estudiante. Pero no por lo que estudiaba sino por lo que aprendía. Era feliz. Y eso que casi no iba a clases. 

Mi futuro había comenzado, el cohete ya había despegado y su aterrizaje solamente tenía un objetivo: la Cadena SER

 

 

1️⃣9️⃣9️⃣9️⃣ Mi primer trabajo como periodista deportivo

En 1999 acabé la carrera y llegó el verano. Y mientras seguía con mis prácticas autodidactas en Radio Fortuna mi objetivo ya empezaba a ser cobrar por mi trabajo. Así que empecé a mandar currículums. A todos lados: Radios, periódicos, televisiones y agencias. 

Y la respuesta (cuando la había) era siempre la misma: “agradecemos su interés pero no tenemos ningún puesto que se adecue a su perfil. Vamos que todos mis currículums acaban en la papelera. 

 

Todos menos uno. Porque a finales de verano me llamaron de Europa Press. Necesitaban a alguien para cubrir la información del Atlético de Madrid B en Segunda. Y querían aprovechar que yo ya iba a los partidos con la radio. 

Tuve una entrevista en la Castellana, junto a las Torres Kio y empecé mi carrera profesional. Porque ya cobraba. ¡Ya era un profesional! Me pagaban un fijo de 12.000 pesetas por cuatro previas mensuales y dos crónicas de los partidos del Cerro del Espino. Además de las ruedas de prensa de los entrenadores. Y cada noticia suelta que me compraban me daban 5.000 pesetas. Pero no me compraban muchas porque era un filial y vendía menos y nada. Pero eso no importaba, lo importante era que trabajaba y ya cobraba. 

Una mierda, sí Pero cobraba. Mi trabajo tenía beneficios. Y otra vez (aunque fuera de forma indirecta) era gracias al Atlético de Madrid. 

 

Esa temporada conseguí incluso que mi hermano fuera acreditado al Camp Nou a través del Rayo para ver el Barcelona-Rayo Vallecano. Un partido que lo ganó el Rayo, por cierto. Y en medio de todos ese oasis de felicidad, de locura y frenesí, en ese entonces, llegó la oportunidad que lo cambió todo. 

 

 

1️⃣9️⃣9️⃣9️⃣ La oportunidad que cambió mi futuro como periodista deportivo

Esther aún seguía estudiando Comunicación Audiovisual en la Facultad de Ciencias de la Información. Y me dijo que en los tablones había un anuncio de un curso del IMEFE para desempleados. Era un curso de Periodismo Deportivo en Radio y Televisión. 

Así que me apunté al paro y me matriculé. De octubre de 1999 a abril del 2000 fui todas las mañanas de nueve a dos de la tarde a Somosaguas. 

Cuando pensaba que había terminado de estudiar, empecé otra vez. Y fue Iván el que empezó a cubrir él solo los entrenamientos del Atlético de Madrid. 

 

En ese curso coincidí con Pablo López, ahora en Radio Marca. Y con Francisco José Caro, la voz y la imagen del balonmano en Teledeporte. Pero lo más importante es que en ese curso conocí a mi padrino. A la persona que confió en mí. El primer profesor de radio y con el que más tiempo estuvimos fue Javier Lalaguna. “Lala” trabajaba en la Cadena SER. Narraba el Atlético de Madrid en Carrusel y eventualmente presentaba Hora 25 Deportes. 

Él fue el primer profesional en activo que me enseñó a hacer radio. Y fue en un curso del IMEFE y apuntado al paro. No en la Facultad. Ese curso era el equivalente a lo que sería ahora un máster. Pero gratis. No me costó 10.000€, ni hipotequé a mi familia, ni endeudé mi futuro. Al contrario. ¿Sabes cómo me hice periodista deportivo? Gratis.

Aprendí a hacer boletines, sacar y usar los cortes de voz, preparar y a hacer entrevistas, organizar, ordenar y preparar programas profesionales. Y hubo una práctica en la que había que narrar. 

Así que en ese curso, volví a enfrentarme a un examen de narraciónOtra vez. Cómo aquella vez en la que fracasé en la Radio del Corredor. 

 

Pero esta vez ya te adelanto que iba a ser distinto. Esta vez la práctica era narrar un Barcelona-Valencia. Y en cuanto Lala preguntó quién iba a narrar yo di un paso al frente y me ofrecí voluntario para narrar. 

Era la oportunidad de mi vida y no la podía desaprovechar. Y no lo hice. Esta vez no la cagué, esta vez la clavé. Estaba acostumbrado a narrar por la tele en la radio. Y conocía a los dos equipos. Me sabía sus onces titulares de memoria. 

Así que narré. ¡Y cómo narré! Enseguida Lalaguna asintió con la cabeza como diciendo: “Este chaval controla”. Jode si controlaba, llevaba años preparando ese momento.

 

No sé durante cuánto tiempo narré. Diez minutos. Cuarto de hora. Media hora. No lo sé. Solo sé que no quería que se acabara nunca. En esta ocasión lo borde. Y Lalaguna tomó nota. 

El curso siguió y tras las navidades hicimos el módulo de televisión con varios profesores. Hicimos atletismo, motor y deportes de invierno. Y cuando acabó en abril de 1.999 me apunté a un curso de diseño con Photoshop. 

 

2️⃣0️⃣0️⃣0️⃣ De la radio al periodismo deportivo escrito, Diario 16

Durante ese curso me llamaron para una entrevista de trabajo para la sección de deportes de Diario 16Era mi segunda entrevista de trabajo después de terminar la carrera y fue la que peor lo pasé . No por la entrevista, que fue muy bien, sino por todo lo que sufrí después. 

El proceso de selección duró varias semanas. Pasaban los días y no me llamaban. En los descansos del curso de Photoshop llamé varias veces a Diario 16. Y nada.

Cuando me llamaron fue para decirme que habíamos quedado dos finalistas y habían elegido al otro. Un tal Alfredo. 

 

Cuando acabé el curso, me contrató Europa Press Ediciones para hacer un coleccionable de los Juegos Olímpicos para el ABC. Así que durante dos meses estuve yendo a la Castellana. Fue la primera vez que he tenido un horario de trabajo, con entrada y salida. Y comía fuera de casa. Recuerdo que los menús de los restaurantes de la zona nos salían por 100 o 200 pesetas. 

Allí trabajé con Sonia, que había sido compañera en la Facultad, y con Yolanda. Pero el curro me duró dos meses. Porque ABC canceló el coleccionable para los Juegos de Sidney. Así que archivamos todo el material y nos fuimos a casa. 

Y encima, a los pocos días, me echaron también como corresponsal del Atlético de Madrid B porque el primer equipo bajó a Segunda. Me quedé compuesto y sin trabajos. Solo con Radio Fortuna, donde lo tenía todo pero no cobraba. 

¿Qué hice entonces? Me apunté a otro curso de radio. Esta vez el de Ondas Escolares y Universitarias. Que hoy en día se llama Ondas Formación. En 1.999 sus clases y su estudio estaban en el Colegio Amanecer, en Alcorcón. 

 

 

Pero en ese curso sólo duré dos semanas, porque hubo una baja en Diario 16 y me llamaron para firmar el contrato hasta el 31 de diciembre. Esta vez no hubo ni entrevistas. Meses antes había sido el segundo del casting y ahora era el único. Así que a finales de junio de 1.999 empecé a trabajar en la sección de deportes de Diario 16. 

Empecé haciendo breves y noticias muy cortas, pero a finales de julio ya cubría la información del Atlético de Madrid en Segunda y había firmado la noticia del fichaje de Flavio Conçençao por el Real Madrid tras una guardia veraniega en la puerta 54 del Bernabéu. 

Iba tan bien que en agosto ya me dijeron que en enero iba a renovar. Nunca había imaginado trabajar en un periódico y además nacional, pero estaba en deportes, estaba aprendiendo mucho, me gustaba y encima me pagaban y pagaban bastante bien para tener 23 años. La vida podía ser maravillosa pero todavía me quedaba lo mejor. 

En los últimos días de agosto de 2.000 llegó la llamada. 

 

2️⃣0️⃣0️⃣0️⃣ La llamada de la Cadena SER

Sonó el teléfono y era Javier Lalaguna. Me puse muy nervioso. Porque en ese momento estaba en la redacción del periódico. 

Oscar, soy Lala. Ha habido dos bajas en la redacción de Deportes de la SER, me han preguntado si conocía a alguien y me he acordado de ti. Entrarías de becario y cobrarías 50.000 pesetas”.

 

 

¡Joder! La llamada que llevaba esperando toda mi vida. La radio y la redacción en la que yo quería trabajar desde los 13 años. La oportunidad había llegado, de forma inesperada y al revés de lo que había imaginado, porque eran ellos los que venían a buscarme a mí. 

Y, ¿Sabes qué respondí? 

Que no. Respondí que no. Que en Diario 16 cobraba casi el triple y que me habían prometido la renovación. Tenía 24 años recién cumplidos y el sueldo y el puesto me parecían escasos. Colgué el teléfono asustado. Alucinado de lo que acaba de hacer. Me había puesto nervioso y la había cagado. 

Llamé a Esther. Se lo conté. Y me dijo de todo. “¿Acabas de renunciar al trabajo de tu vida? Vuelve a llamarle y dile que te vas gratis”.

 

Y volví a llamar. Y Lala me dijo que había tenido suerte de que el siguiente de la lista tenía el teléfono apagado. Al siguiente le confesé años después que podía ser él el que estuviera trabajando en la Cadena SER y no yo.

Era el 29 de agosto de 2.000, martes. Pedí el miércoles 30 libre en el periódico porque no me atrevía a presentarme allí hasta que cerrara mi fichaje por la SER. El jueves 31 de agosto tuve la entrevista con Ramón Gabilondo, el hermano de Iñaki, que en aquel entonces era el Jefe de Deportes y Programas de la Cadena SER. 

Me senté, le di mi currículum y lo tiró a la basura. Me miro y me dijo: Lala confía en ti y yo confío en él. ¿Puedes empezar mañana?” 

 

Y esta vez respondí que sí y le declaré mi amor eterno a la Cadena SER. Así es cómo me hice periodista deportivo para llegar preparado a la cadena SER.

Fui a Diario 16 para rescindir mi contrato de manera unilateral. Lo entendieron. Sabían que era mi sueño y me felicitaron. Eso sí, ese jueves 31 de agosto me tocó cierre y salí de trabajar a las dos de mañana. 

El viernes 1 de septiembre de 2.000, a las 9 de la mañana, muerto de sueño, firmé mi primer contrato con la SER. Un contrato de prueba durante cuatro meses. Ramón me dijo que iba a trabajar con Pacojó en SER Deportivos y que a partir de ahí todo lo que consiguiera sería mérito mío. 

Y parece ser que no lo hice muy mal, porque mas de dos décadas después aún sigo viniendo todas las mañanas a trabajar a Gran Vía, 32. Octava planta. Redacción de Deportes. Cadena SER.

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¡No te pierdas la primera y segunda parte!

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